Mis manos sostenían tu pecho y se hacían eco de tu respiración. El sueño me atrapó el alma, y la carne se vuelve imposible. Te busco en la avenida y no puedo tener tu lado rojo cerrándome el paso y mi fuerza concretando la evanescencia. Acaricio mi soledad y la derramo en tu nombre.
El acceso a la palabra evocativa como llave del alma y carnalidad suprema.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Hambre
La gorda flor en el suelo, impresionante se veía y sin embargo ella agita sus pétalos. Dos pétalos largos como piernas hambrientas se abren ...
-
Él había estado llorando. Y en medio de la melancolía dominguera le ofrezco mi boca semiabierta. Él ve mis labios y se lleva las manos a la ...
-
La fantasía es, en parte irrealizable, por eso es fantasía. Para ser buenos amantes no hay que cumplirle la fantasía a nadie, hay que ser có...
No hay comentarios:
Publicar un comentario